Publicado 25 Mayo25 May La promesa de una arquitectura con más músculo en los núcleos de rendimiento suele encender la imaginación de cualquier entusiasta del hardware. Imaginamos saltos generacionales, frecuencias estratosféricas y una supremacía técnica indiscutible en cada frame. Sin embargo, la realidad a veces es más terca que las hojas de especificaciones. El nuevo procesador Intel Bartlett Lake, diseñado con una estructura ambiciosa de 12 núcleos P, se ha enfrentado a un muro inesperado: un Core i9-13900K que, con cuatro años a sus espaldas, se niega a ceder su trono en los benchmarks gaming. Cuando el exceso de núcleos no encuentra su camino El mundo del PC Gaming ha vivido obsesionado con el conteo de núcleos. Durante mucho tiempo, la lógica dictaba que…Leer el artículo completo en HardwarePremium »
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