Publicado 4 Junio4 Jun Mi transición desde Windows hacia el ecosistema de Linux fue una etapa divertida. No tenía claro con qué distribución quería quedarme ni qué buscaba exactamente en este entorno informático. Hice lo que cualquiera en mi situación: iniciar un viaje caótico instalando casi cualquier sistema operativo que me llamara la atención para evaluar cuál encajaba mejor conmigo. Una memoria USB llena de imágenes de instalación se convirtió en mi herramienta principal. Además, la utilicé durante semanas de pruebas constantes. La limpieza absoluta de un núcleo blindado Dentro de todo ese proceso de experimentación, decidí darle una oportunidad a Fedora Atomic. Al principio la propuesta resulta desconcertante porque no comprendes el motivo de tanto revuelo. Parece un entorno idéntico a cualquier otro,…Leer el artículo completo en HardwarePremium »
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