Publicado 20 Julio20 Jul Para acelerar el arranque de Windows no hace falta instalar utilidades que prometen resultados difíciles de comprobar. El camino para mejorar arranque Windows pasa por revisar el inicio rápido Windows, reducir programas residentes y valorar si hace falta un SSD para acelerar Windows. Windows acumula aplicaciones, controladores, procesos de fondo y entradas de inicio conforme se usa el equipo; esa carga acaba retrasando el acceso al escritorio. Esta guía reúne los ajustes incluidos en Windows 10 y Windows 11 que permiten intervenir sobre ese proceso. No hay milagros por software: si el límite está en el hardware, los cambios de configuración no lo eliminan. Pero retirar cargas innecesarias del inicio sí reduce el trabajo que debe completar el sistema antes…Leer el artículo completo en HardwarePremium »
¿Quieres comentar?
¡Registrate! Si ya tienes cuenta, inicia sesión!